El miedo social al virus

por Ferme Ca el 01/10/11

La exclusión social asociada al SIDA supone un estigma añadido al padecimiento de la enfermedad que aísla más a los enfermos y en ocasiones incluso vulnera derechos fundamentales.

Doble exclusión

Para entender la problemática alrededor de la enfermedad como fenómeno social, conviene tener presente que el SIDA no afecta de igual forma a los individuos de distintos extractos sociales. Según denuncian varias asociaciones de enfermos y familiares, la discriminación y el miedo social a la enfermedad se hacen notablemente más patentes en los enfermos de grupos sociales más vulnerables. De esta manera, es frecuente comprobar cómo algunos de los afectados se afectan a situaciones de doble exclusión por padecer la enfermedad y por pertenecer a grupos denostados o tradicionalmente discriminados como las prostitutas, los homosexuales o los drogodependientes. El miedo social a esta dolencia se presenta también en un exceso de celo a la hora de evitar el contagio del SIDA o en la condescendencia con la que se trata a determinados grupos, considerando que las personas pertenecientes a las clases más bajas no disponen de medios para garantizar la prevención y tampoco han recibido la formación adecuada para evitar las prácticas de riesgo. Además, la falta de recursos puede ser determinante para el tratamiento de la enfermedad, sugiriendo que las personas con menos posibilidades económicas no pueden hacer frente al coste que supone un tratamiento contra el SIDA, abocándolos de inicio al fracaso.

Más atención para los más desprotegidos

El estigma social supone en buena parte herencia de otras enfermedades consideradas antiguamente como lacras, aislando a los que las padecían. Hoy en día se ha demostrado la importancia de hacer llegar las campañas de prevención a todas las clases sociales, haciendo hincapié en las más desprotegidas. De hecho, se considera que factores como la pobreza o el analfabetismo elevan considerablemente la propensión al contagio del SIDA o de cualquier otra ETS. Por este motivo es fundamental trabajar en la normalización social de la enfermedad para dejar de considerarla un tabú y eliminar falsos mitos que la asocian a grupos tradicionalmente marginados como los homosexuales o los drogadictos, ya que cualquier individuo es susceptible de contraer el virus si no adopta medidas de prevención.

Imagen de Kurt Tutschek – Fotolia

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