Existen las alergias de invierno

por Ferme Ca el 30/12/11

Una gran parte de la población teme la llegada de la primavera, pues con ella llegan también las incómodas alergias. Esta estación del año, junto con el verano, es la más propicia para que se desarrollen estas reacciones. La causa principal es el aumento del polen como resultado del florecimiento. Las vacunas son muy efectivas para aliviar las molestias ocasionadas por estos trastornos, pero también hay remedios caseros, antihistamínicos o tratamientos homeopáticos que ofrecen buenos resultados según . Sin embargo, en los últimos años, han comenzado a desarrollarse y tratarse con vacunas las llamadas alergias de invierno, que son causadas por el frío y la humedad, llegando a provocar, en muchos casos, incluso cuadros de asma en algunas personas.

Los mohos, los alérgenos protagonistas del invierno

Los mohos, hongos y sus esporas son los causantes de las alergias de invierno. La humedad y la lluvia provocan que las esporas de los mohos aumenten tanto en el ambiente exterior como en las casas, ya que éstas se encuentran cerradas durante más tiempo que en verano. De este modo, el aire dentro de la vivienda no se renueva y provoca la aparición de estos alérgenos que para su reproducción necesitan humedad y ausencia de luz solar. El uso de humidificadores del ambiente propicia el desarrollo de la alergia. En la madrugada, cuando el ambiente es más frío y húmedo, las esporas de los hongos y mohos se reproducen, por ello los síntomas alérgicos son más persistentes durante la noche.

Síntomas y tratamientos

Aunque los síntomas de las alergias a la humedad pueden variar de una persona a otra, los principales y más repetidos entre los afectados son: secreción y congestión nasal, escozor en nariz y ojos, estornudos continuados, ojos llorosos y congestión de oídos. Los tratamientos que actualmente gozan de mayor efectividad son, por un lado, las vacunas y antihistamínicos, pero también ayudarán mucho a contrarrestar los síntomas las siguientes indicaciones: evitar cambios de temperatura; renovar el aire de la vivienda frecuentemente, como mínimo 30 minutos dos veces al día; y controlar la higiene del hogar para evitar la acumulación de ácaros.

Imagen de Knut Wiarda – Fotolia

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